La donación de óvulos es un proceso muy común actualmente, no implica riesgos y no tiene efectos secundarios, hasta llegar a las técnicas que se conocen hoy en día han sido necesarios numerosos avances científicos.
El primer intento de transferencia de óvulos de una hembra a otra data de 1890 y fue realizada en conejos. Desde entonces se intentó realizar un traspaso de óvulos entre hembras en diferentes especies, sin éxito, hasta 1951. En esa fecha hay constancia de la primera transferencia de óvulos exitosa entre dos ovejas hembra. Ese mismo año se probó a realizar una ovodonación en primates. Se introdujeron los óvulos en hembras estériles, consiguiendo que se desarrollara el embarazo.
La experiencia hizo plantearse a científicos de todo el mundo que la opción de transferir ovocitos procedentes de una mujer podrían ayudar a otra mujer estéril a tener hijos. Algunos años más tarde se empezó a practicar la ovodonación en humanos.
La primera ovodonación exitosa en humanos se realizó en 1984, empezando a realizarse tratamientos de recepción de óvulos a partir de ese momento.
A día de hoy la donación de óvulos se ha convertido en un acto altruista y común. Parejas de todo el mundo confían en este método de reproducción asistida para lograr un embarazo que por otros medios no han podido conseguir. El óvulo donado es fecundado con el esperma de la pareja o donante y el embrión que resulta se introduce en el útero materno. Para aumentar las posibilidades de éxito suelen implantarse varios embriones cada vez.
Aunque la donación de óvulos sigue siendo un tratamiento caro (entre 6.000 y 12.000 euros) hoy en día en algunos países (como España) la sanidad pública cubre todo el tratamiento derivado de una recepción de óvulos: fecundación in vitro, implantación y seguimiento del embarazo.